El riesgo es que entre la motosierra, el veneno y la mentira...

ÚLTIMA HORA......Más pistola para las víctimas... Colombia es Poison

lunes, 8 de junio de 2009

STOP A LA PROPAGANDA OFICIAL!

TURISMO EXTREMO EN COLOMBIA ES POISON
sábado 21 de febrero de 2009

El narcotráfico del Valle del Cauca, un monstruo de varias cabezas.

A rey muerto rey puesto. Así se podría catalogar la escala ascendente de los delincuentes que aún quedan del Cartel del Norte del Valle. A falta de los grandes capos como Diego Montoya, Hernando Gómez, Juan Carlos Ramírez Abadía y Wilber Varela, entre otros, hoy en día la Policía Nacional cree estar convencida que como estructura, el Cartel del Norte del Valle desapareció. Dentro de la Dirección Nacional de la Policía y otras autoridades se maneja la idea de reductos del otrora poderoso cartel. El mismo general Óscar Naranjo, comandante de la Policía Nacional, en su visita a al norte del departamento precisó que el Cartel del Norte del Valle había llegado a su fin. Pero otra cosa es la que se rumora en las calles de Cartago. Nombres como el de Rafael Sánchez Rúa salen a relucir en la esfera pública después de su asesinato a manos de desconocidos que lo torturaron junto a su hermano, Jesús Alexander, y dos de sus escoltas en la vía que comunica a La Unión con Roldanillo. Los hermanos Sánchez Rúa salieron a la palestra pública cuando en agosto del año anterior aparecieron incluidos en la Lista Clinton. “A Sánchez todos lo relacionaban con el narcotráfico, al punto de ser reconocido como uno de los grandes jefes”, indicó una fuente oficial que reservó su nombre. La Policía reconoció que a los hermanos Sánchez, pese a no tener antecedentes judiciales, se les relaciona estrechamente con el ex paramilitar Carlos Jiménez, alias ‘Macaco’, y su marcada influencia en al zona por sus actividades comerciales y ganaderas representadas en el motel Momentos, compraventa Los Tres Oros y por poseer una granja porcícola. Para el coronel Germán Gallego, comandante del Sexto Distrito de Policía, Sánchez Rúa podría haber sido integrante de esos llamados ‘reductos’ que quedan del Cartel del Norte del Valle. “No podemos negar que existen esos reductos conformados por subalternos, gente acostumbrada a delinquir de esa forma que vienen de atrás y al parecer Sánchez Rúa, pese a no tener denuncia penal, sí estaba ligado al narcotráfico”, confirmó Gallego. El heredero de ‘Jabón’ Lo cierto es que en un plano más general, fuera del contexto local y abarcando todo el norte del Valle, el nombre de Luis Enrique Calle Serna, alias Comba, podría estar en el trono del rey junto a su hermano Javier Antonio. De ellos se conoce que fueron los cabecillas que controlaban las rutas y laboratorios de drogas de su jefe, el asesinado Wilber Varela, alias Jabón. Pero al mismo tiempo se les atribuye estar implicados en su posterior asesinato ocurrido en Venezuela, el año pasado. Justamente, tras la muerte de ‘Jabón’, algunas versiones e investigaciones de las autoridades consideran que los hermanos Calle Serna podrían ser los herederos que surgieron en la banda ‘Los Rastrojos’ y de ahí dieron un paso para controlar el narcotráfico en la zona. La tercera generación, pero el narcotráfico en esta región del país tiene muchos tentáculos y al parecer en cada municipio es difícil descifrar quién es exactamente el ‘patrón’ de todos. Los últimos narcos capturados y los que se mantienen con un bajo perfil hacen parte de la tercera generación de un cartel mafioso que comenzó a la cabeza de los fallecidos Orlando Henao e Iván Urdinola. La segunda generación incluyó a ‘Don Diego’, ‘Rasguño’, ‘Jabón’, ‘Chupeta’ y ‘Jhonny Cano’. La diferencia actual es que los ‘capos’ de ahora no tienen marcado un organigrama de poder que establezca a ciencias cierta quién es el más poderoso de todos. Asimismo, el perfil del narcotraficante varió, al punto que hoy día es difícil reconocerlos. “Ya no se ven los capos ostentosos, ahora manejan carros de media gama, son jóvenes y discretos, quizás por no darse a revelar o porque sienten a las autoridades más fuertes y detrás de ellos”, detalló el coronel Gallego. Los otros municipios En Roldanillo el rumor generalizado es la continuación en el poder de los familiares del asesinado Iván Urdinola Grajales y los relacionan con la aparición de nuevos negocios comerciales como estaciones de servicio y supermercados. Igualmente, en plena Feria de Roldanillo, hace tres semanas, los rumores cogieron más fuerza tras la muerte de Héctor Fabio Vinasco Urdinola, sobrino de Iván Urdinola. En Zarzal, el resurgir de grupos pequeños es igual que en otros municipios vecinos, con la misma inclusión de jóvenes, tanto que se asegura que en parte la deserción escolar se debe, entre otras causas, a la ambición por hacer plata fácil como los grandes capos. En el Eje Cafetero, Ramón Quintero, alias RQ, marca una influencia y un poder después de la muerte de Wilber Varela, del que era socio. A él se le atribuye en parte, los delitos relacionados con las drogas en esta zona del país. Bandas de sicarios.... El coronel Germán Gallego, comandante del Sexto Distrito de Policía, aseguró que “no puedo descartar del todo que no existan oficinas de cobro y que no se presenten retaliaciones o venganzas entre ellos mismos, pero creo más bien que las bandas de sicarios ya no operan” Gallego explicó que se siguen realizando una serie de operativos con el ánimo de asegurar el orden público y anotó que en ese sentido se ven disminuidos los homicidios en Cartago. Además, agregó que en los últimos operativos contra la mafia se han capturado 21 personas, se han incautaron varios vehículos, hubo decomisó de casi una tonelada y media de marihuana al igual que material explosivo.
COLOMBIA ES POISON Noticias
19/05/2009
Turismo Sexual en Cartagena Alineación a la derecha
El Turismo Sexual es una modalidad del delito de Trata de Personas de acuerdo a la legislación colombiana.

La muerte de Yesid Torres, un joven cartagenero de 15 años, a causa de una sobredosis de cocaína ha conmocionado a la sociedad de la ‘Ciudad Heroica’. Yesid Torres había sido contratado por Paolo Pravisani, un pedófilo italiano de 72 años de edad, para proveer servicios sexuales bajo la fachada de ayuda doméstica en el apartamento que el italiano tenía en arriendo en un exclusivo sector de la ciudad. Un grupo de menores de edad y adultos jóvenes, entre los cuales se incluía el mejor amigo de Yesid, de 13 años, estuvo también involucrado. La principal obligación de Yesid, de acuerdo con el abogado que lleva el caso, era tomar parte en actos sexuales con otros menores de edad y jóvenes en presencia de Pravisani.

Yesid murió camino al hospital debido a la cocaína que había consumido en el apartamento del italiano. Una cámara fotográfica con abundante material pornográfico fue encontrada en el apartamento poco tiempo después junto con whisky, drogas y el mismo Pravisani, medio desnudo y en estado de ebriedad. No hubo ni un solo vecino en este denso sector de la ciudad que denunciara el ingreso constante de menores al apartamento durante los meses anteriores a la trágica muerte de Yesid.

Actualmente, el italiano está siendo procesado por los cargos de pornografía infantil, acceso carnal violento a un menor de 14 años, incitación a la prostitución y homicidio. Su juicio constituye un caso simbólico en el país, ya que – a pesar de la existencia de amplia evidencia que muestra cómo esta problemática ha venido empeorando durante los últimos años – es la primera vez que se juzga a un turista extranjero por crímenes sexuales que involucran menores en Colombia. Es probable que la condena que reciba Pravisani sea severa, con un mínimo de 15 años en prisión, lo que se espera genere un poderoso efecto disuasivo.

Turistas en búsqueda de sexo (y drogas) en Cartagena

No le toma mucho tiempo a un visitante extranjero en Cartagena descubrir lo que el mercado ofrece. Raimundo, el taxista que me recoge en el aeropuerto, me brinda inmediatamente sus servicios mientras pasamos a orillas del mar Caribe, en nuestra ruta hacia la ciudad amurallada. “Puedo conseguirle lo que usted quiera amigo, yo sé que usted debe estar buscando chicas. Le puedo conseguir chicas muy bonitas y voluptuosas inmediatamente”. Cuánto cuesta? le pregunto: “Es muy barato, dice él”. Niñas jóvenes? “Lo que usted quiera, puedo conseguirle blancas, negras, jóvenes, viejas, vírgenes incluso… aquí esta mi numero”. Niños también? “Por supuesto!”.

Una tarde en la playa, en el sector de Bocagrande, corrobora esta dinámica. Vendedores de fruta, masajistas y barmen se apresuran a ofrecer cocaína y “chicas”. Estudiantes universitarias, llamadas ´prepago´, pueden ser contratadas a través del intermediario adecuado. Se trata de hombres y mujeres jóvenes provenientes en su mayoría de las provincias, que viven y estudian en Cartagena y ofrecen sus servicios a turistas como acompañantes por algunos días, lo que incluye ir a la playa, a restaurantes y, por supuesto, sexo.

A la media noche, en un bar en el centro, docenas de estadounidenses, canadienses y europeos de edad madura, al igual que algunos colombianos, observan y bailan con mujeres en ropas ligeras, arregladas para aparentar 16 o más años. Una bailarina de striptease ambienta la escena. Es muy claro que muchas de las niñas son muy jóvenes: tienen entre 13 y 14 años y que portan contraseñas falsas. Los acuerdos se cierran abiertamente: los hombres abandonan el lugar con las niñas bajo sus brazos. Una línea de taxis espera afuera del bar y muchos hoteles baratos, abiertos 24 horas, se ubican a menos de una cuadra del lugar.

Cartagena está llena de hoteles pequeños ‘por hora’ que en su mayoría no restringen el sexo con menores, a pesar de que algunos de ellos ponen anuncios prohibiendo esta práctica en la recepción. El número creciente de apartahoteles, o lo que se denomina ´parahoteleria´, es también parte del problema: arrendados por semana, con poca vigilancia y un elevado grado de autonomía para el cliente, estos lugares constituyen un lugar perfecto para el sexo ilícito con menores. Un bloque de apartamentos, ubicado en El Laguito, es un buen ejemplo de ello: un edificio grande, de pasillos intrincados, con numerosos apartamentos y bajos niveles de vigilancia en la puerta.

Los hoteles 5 estrellas tampoco están exentos. A pesar de su claro compromiso con asegurar el cumplimiento de las normas legales, empleados de estos hoteles confiesan en privado que los porteros y celadores nocturnos son susceptibles de ser sobornados para dejar pasar clandestinamente a las parejas menores de edad de sus huéspedes. Existen cintas de video grabadas hace algunos meses que muestran el ingreso de un menor por la puerta trasera de un famoso hotel, mientras algunos empleados reciben dinero a cambio.

Un contexto más amplio de pobreza y normas culturales

La vista panorámica desde el convento de La Popa revela la dura realidad que enfrentan la mayoría de cartageneros. Un dato probablemente desconocido para los turistas del centro histórico es que los barrios marginales de Cartagena se encuentran dentro de los más grandes y pobres de Colombia. Se trata de asentamientos de origen ilegal, carentes de servicios públicos básicos como acueducto y alcantarillado, en donde el desempleo y la malnutrición son escandalosamente altos.

Más de 500,000 personas en Cartagena viven en condiciones de pobreza extrema de acuerdo con las estadísticas del gobierno nacional y local. Muchos han sido desplazados de áreas rurales como resultado de la violencia inducida por la lucha armada que involucra a las Farc y a los paramilitares. Uno de los barrios marginales de Cartagena, ´Nelson Mandela´, se encuentra compuesto casi en su totalidad por desplazados de la violencia. Muchos niños muestran estómagos inflamados y pelo quebradizo y amarillo, signos inequívocos de malnutrición. Además, la inseguridad en estos barrios es muy alta, ya que muchos de ellos tienen una fuerte presencia paramilitar y de crimen relacionado con el expendio y tráfico de drogas.

Algunas madres de estas comunidades ubican el involucramiento de niños en el comercio sexual dentro del contexto de la pobreza absoluta en que viven sus familias: el ingreso adicional que los niños traen a casa puede ser significativo, incluso crucial para el presupuesto del hogar. En algunos casos, las madres animan activamente a sus hijos a involucrarse en el comercio sexual; en otros, simplemente lo aceptan tácitamente. Sin embargo, muchas otras madres manifiestan con firmeza que no desean que sus hijos se involucren en este negocio. Este es el caso de María, una trabajadora sexual de 30 años con quien hablé. Ella fue enfática: “yo nunca desearía esto para mis hijos o para ningún ser humano en general. Esto es terriblemente cruel y degradante”.

Muchos expertos en esta problemática sitúan el involucramiento de menores de edad en trabajos sexuales dentro del contexto cultural, en el cual las relaciones sexuales con menores constituyen una parte significativa de la vida en las áreas urbanas pobres.

Veronique Henry es la representante para Colombia de Terre des Hommes, una ONG suiza que se encarga de representar legalmente a los menores víctimas, incluidos aquellos involucrados en el caso Pravisani. Veronique describe cómo la primera experiencia de abuso sexual de los menores generalmente ocurre al interior de sus propias familias: “se observan muchos casos de abuso sexual de niñas perpetuados por sus padres, padrastros y tíos”.

En el mismo sentido, el padre John Mahony, un sacerdote británico que ha trabajado en Cartagena por más de 25 años, comenta: “la pobreza es una parte importante del problema, pero no la única. La prevalencia de una arraigada aceptación cultural es sin duda una parte significativa del mismo”.

Claudia Ayola, sicóloga infantil y consejera de la Alcaldesa Judith Pinedo en temas de niñez, también enfatiza en la importancia de considerar el contexto en su dimensión ampliada: “El involucramiento de menores de edad con turistas extranjeros es sólo la ´punta del iceberg´. Existe un número significativo de turistas colombianos que vienen aquí para este propósito y también hay una gran demanda dentro de los habitantes de la ciudad”. Ayola agrega que: “estamos dirigiendo nuestros esfuerzos a promover cambios estructurales y sociales para reducir la vulnerabilidad de los niños en esta sociedad. Los turistas aquí están tomando ventaja de una situación prevalente y compleja. Nuestros esfuerzos deben estar encaminados a atacar la raíz del problema”.

La administración de Judith Pinedo es ampliamente percibida como una administración que ha entendido el tema a profundidad y es también respetada por haber tomado medidas importantes para prevenirlo, como campañas publicitarias a través la ciudad.

Esfuerzos positivos para combatir el problema

La Fundación Renacer, una ONG colombiana con más de 20 años de experiencia trabajando con niños y adultos victimas de explotación sexual, ha liderado esfuerzos tanto para proveer apoyo en el proceso de rehabilitación a víctimas como para darle más visibilidad a esta problemática dentro de la sociedad cartagenera. Fabián Cárdenas, coordinador de proyectos de Renacer, visita en compañía de su equipo burdeles y otros lugares en la ciudad en los que trabajan menores de edad. Ellos distribuyen consejos, condones y números telefónicos de contacto para menores en busca de ayuda. A su vez, Renacer cuenta con una casa en la que albergan menores que han logrado escapar de situaciones de explotación sexual.

Algunas organizaciones de la sociedad civil en Colombia han propuesto la introducción de normas legales que protejan más a las víctimas y el nuevo Código de la Infancia y la Adolescencia (2006) ha robustecido las sentencias legales por crímenes que involucran menores. Sin embargo, muchos sospechosos nacionales y extranjeros han sido dejados en libertadas ante la falta de evidencia contundente o debido a sobornos al sistema judicial. Para contrarrestar esto, el gobierno nacional está adelantando esfuerzos orientados a proveer entrenamiento a un equipo de 43 investigadores que se especializarán en este tema a nivel nacional.

La Oficina de la Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, la UNICEF, la Organización Internacional para las Migraciones y muchas otras ONGs también están aunando esfuerzos combatir el involucramiento de menores en turismo sexual, con el apoyo de la Embajada Británica y otras embajadas en Colombia. Todos coinciden en que arrestos de alto perfil de turistas extranjeros involucrados en casos de explotación sexual a menores de edad sería de gran beneficio para influenciar un cambio de actitudes tanto en el país como a nivel internacional. John Dew, Embajador Británico en Colombia, puntualiza: “la comunidad internacional debe apoyar alianzas entre las autoridades locales y a las organizaciones de la sociedad civil para trabajar juntas en contra de la vil explotación de niños y jóvenes pobres y vulnerables en manos de turistas y habitantes locales”. El próximo juicio de Paolo Pravisani será seguido con gran interés por lo tanto.

Sin embargo, otras actitudes también tendrán que cambiar, sostiene Claudia Ayola, y un aumento de la edad de consentimiento sexual en Colombia –actualmente 14 años- resulta a su vez de gran importancia. “En la actualidad, cuando un menor de 14 se involucra en una actividad sexual esto es considerado automáticamente un crimen, sin importar si el menor ha dado o no su consentimiento. En los casos de menores mayores de 14 años, resulta muy difícil probar que ha habido coerción, aun cuando desde un punto de vista sicológico y circunstancial, resulta claro que así ha sido”.

La trágica muerte de Yesid Torres (cuyas fotografías posando al lado de la nueva motocicleta que Paolo Pravisani le había comprado han circulado en los periódicos locales) ha sacado a luz el triste y cruel submundo de la industria turística de Cartagena y de Colombia. Muchas más acciones políticas, sociales y legales decisivas son urgentemente requeridas si Colombia quiere evitar adquirir una reputación negativa asociada a turismo sexual en el futuro.

Fuente: © Edward Davey, Marzo 2009, para CAMBIO

Racismo en Colombia

RACISMO EN COLOMBIA PAIS-POISON

Poison

Con POISON MUELLE CARBONERO EN LA OTRORA BELLA PLAYA SAMARIA Q.E.P.D
Ernesto McCausland

Infierno en el paraíso

El profesor Armando Lacera Rúa jamás ha intentado arrebatarle el arpón a un cazador de ballenas, ni ha atacado un buque atunero con plomos de pesca. Pero, aun así, sin emprender ninguna de las acciones radicales que han caracterizado a Greenpeace, es lo más aproximado a un activista ambiental que tenemos en Colombia. Eso es mucho decir, en un país civil al que parece no impresionarle su tragedia ambiental, un territorio sin dolientes, donde los más poderosos, los más amigos del gobernante de turno, encuentran pocos obstáculos a la hora de profanar el gran santuario ecológico nacional.

Si algún poder tiene el profesor Lacera Rúa es el de la lengua, del cual le sobra. Samario, educado en química pura en Bogotá, con estudios avanzados en ciencia y tecnología de alimentos en Perú, Chile y Estados Unidos, y sin ser biólogo marino, el profesor Lacera Rúa ha sido la voz airada de la dignidad en Santa Marta, una ciudad que durante los últimos veinte años ha visto asaltados sus tesoros naturales y su vocación turística por obra y gracia del empresariado invasor.

Con su característico denuedo, una verba tan florida como puntual, que nunca parece cansarse, Lacera Rúa lo ha denunciado una y otra vez: los accidentes que han desembocado en voluminosos vertimientos de aceite crudo vegetal a la bahía de Santa Marta generan un daño irreversible en el suelo marino, cuya población vegetal y animal es crucial en el ciclo de los peces; más de 32 corrientes de agua, de esas que bajan vírgenes desde los picos nevados de la Sierra Nevada, han desaparecido en los últimos tiempos, consecuencia de la mano torpe del hombre...

... y lo más grave de todo: el carbón.

¿Por qué hace veinte años los samarios permitieron que sus paisajes comenzaran a desdibujarse con la irrupción del embarque carbonífero? ¿Apatía? ¿Indiferencia? ¿Impotencia ante la mano poderosa que impuso esa actividad a gran escala, teniendo en cuenta que hasta ex presidentes de la República son accionistas en algunas de estas empresas?

De cualquier manera, el resultado a mediano plazo -un verdadero infierno en el paraíso- lo estamos viviendo hoy: cinco muelles carboníferos a lo largo de treinta kilómetros de las más hermosas playas del país, vertimientos accidentales o no accidentales, con miles de toneladas depositadas en el lecho marino, merma sustancial en la pesca, polvillo de carbón por doquier, un tren brutal y una actividad tractomulera, que atropellan brutalmente la necesaria paz serena del lugar.

Desde luego que el desgobierno reina. ¿Cómo olvidar que una ex ministra del Ambiente se atrevió a parar a una de estas empresas y terminó recibiendo una vergonzante desautorización presidencial?

Hoy es muy poco lo que logran Lacera Rúa y los escasos seguidores de su virtual apostolado. El Gobierno toma medidas de consolación, de esas que tienen como objetivo apaciguar opinión, jamás resolver el problema.

Se prohíbe rotundamente el ingreso de las tractomulas a El Rodadero y su parqueo en la Troncal del Caribe. Lo primero es un imposible físico. Lo segundo, simplemente, no se cumple. En la zona carbonífera prevalece la ley de la selva.

Ahora se ha venido anunciando que, a partir del 2010, todo embarque de carbón debe hacerse a través de cargue directo. Pero ¿quién erradica lo vertido en 21 años? ¿Y quién garantiza que la operación, en efecto, será limpia?

No ha habido hasta ahora un estudio serio que corrobore lo que en la zona de Santa Marta salta a la vista. El flamante Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), a pesar de que ha sufrido daños en sus equipos como consecuencia del carbón, es muy poco lo que aporta, distinto de una especie de negación sistemática.

Y eso es lo menos que podríamos pedirle en este día del medio ambiente del 2009 al Gobierno Nacional: que contrate a una organización internacional seria que efectúe el estudio a ver si las de Lacera Rúa no dejan de ser palabras al viento.

ernesto@laesquinadelcine.com

Ernesto McCausland

Bienvenidos a Colombia, que como dice el dicho:

Se está muriendo gente que antes no se moría. Por eso nuestro lema es: Colombia es POISON. Ojo!

Ejecuciones extra-judiciales

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Poison no es pasión!

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